jueves, 31 de diciembre de 2009

Bailamos entre los escombros de una cita.
Dibujamos una taza de café en el desierto.
Vivimos de sumar y de restar:
lo que te da el amor, lo que te quita el miedo.
Al final nos entregan los huesos de un perfume.

Aún así persistimos.
En alguna montaña vive un pez resbaloso.
Entre números rotos se desliza una estrella.

Está dormida, sueña, sus párpados esconden un
aplauso cerrado, un puñal de hojalata, un
castillo de mimbre.

Jorge Boccarasa

miércoles, 30 de diciembre de 2009

2009

Al fin se va y no creo extrañarlo en lo màs minimo, se va con un caudal de lagrimas que brotan desde las entrañas màs recondidas de la tristeza, (esa que se parece muchisimo a la alegrìa).
Se lleva pedasos de mi que nunca voy a recuperar, y algunos que ni siquiera pienso buscar.
Adios 2009, hasta nunca.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Primer Movimiento: El sueño
Segundo Movimiento: Lo de fuera
Tercer Movimiento: Lo de dentro
Cuarto Movimiento La realidad

viernes, 25 de diciembre de 2009

Leli dejà de irte, te llevas a mar del Plata un gran cacho de mi ser.

"—Estaba al borde de un cantero, una flor amarilla cualquiera. Me había detenido a encender un cigarrillo y me distraje mirándola. Fue un poco como si también la flor me mirara, esos contactos, a veces... Usted sabe, cualquiera los siente, eso que llaman la belleza. Justamente eso, la flor era bella, era una lindísima flor. Y yo estaba condenado, yo me iba a morir un día para siempre. La flor era hermosa, siempre habría flores para los hombres futuros. De golpe comprendí la nada, eso que había creído la paz, el término de la cadena. Yo me iba a morir y Luc ya estaba muerto, no habría nunca más una flor para alguien como nosotros, no habría nada, no habría absolutamente nada, y la nada era eso, que no hubiera nunca más una flor. El fósforo encendido me abrasó los dedos. En la plaza salté a un autobús que iba a cualquier lado y me puse absurdamente a mirar, a mirar todo lo que se veía en la calle y todo lo que había en el autobús. Cuando llegamos al término mino, bajé y subí a otro autobús que llevaba a los suburbios. Toda la tarde, hasta entrada la noche, subí y bajé de los autobuses pensando en la flor y en Luc, buscando entre los pasajeros a alguien que se pareciera a Luc, a alguien que se pareciera a mí o a Luc, a alguien que pudiera ser yo otra vez, a alguien a quien mirar sabiendo que era yo, y luego dejarlo irse sin decirle nada, casi protegiéndolo para que siguiera por su pobre vida estúpida, su imbécil vida fracasada hacia otra imbécil vida fracasada hacia otra imbécil vida fracasada hacia otra...
Pagué."

(Una flor amarilla, Final del Juego, Julio Cortazar 1956)

domingo, 20 de diciembre de 2009

Desde el seco orificio

Que desglosa de un impacto nítidamente circular

Las astilladas estrías se bifurcan, se ramifican

Como inorgánicas y frágiles raíces a través del vidrio

Descascarando el reflejo de una tupida aglomeración

Una urbe que segrega clorofila sintética y soledad

Una imagen deformada, embebida en luces

De dilatadas avenidas donde

Un caudal constante de Vicios y virtudes transitan

Encubiertos en la indeleble en la viscosidad de la ciudad,

Entre ásperas arboledas de retorcido concreto

Nutridas del un pútrido pantano

Que se halla en las napas más ondas del espíritu,

Corren, Urgidos por la prisa

Evadiendo los pétalos de jugoso matices

que se afianzan, demoliendo el silencio

Ese espacio vacío donde se incuba el estruendo de su risa

En las callejuelas

Retumba el sollozo quedado de un reloj

El interferido ronroneo metálico de una radio

que digiere con rapidez las desdichas ajenas

Y la suerte nómada se arrastra ultrajada

Vomitando sangre y pétalos marchitos

Salando las llagas infectas de los mohosos suburbios

Donde una muerte tambaleante

Tararea afónica,

Un vals desafinado

Con resabios

de azufre

y cenizas

viernes, 18 de diciembre de 2009


FelìzCumple al amigo màs lindo que se puede tener

miércoles, 16 de diciembre de 2009

lunes, 14 de diciembre de 2009

La lluvia siempre es una bendición. Un refugio. La posibilidad de alzar la mirada, de sentirme homogeneo con el paisaje, con las personas. La lluvia reparte tristeza en partes iguales y me parece que a los demás les toca lo mismo que a mi me toca: una paz de alcantarilla.
Pero todavía no llueve y no hay ni un alma en la calle. Parece que no viviera nadie. La escarcha no se termina de derretir en los manchones de pasto que coronan los troncos de los arboles. Tanta soledad dentro y fuera de las casas. Es como si supiera todo de esta gente, como si los conociera de siempre, como si yo mismo los hubiera creado. Miro la creación. Que haya luz. Mercurio venenoso en la nuez de adán. No están tan muertos como creen. La vida es sutil pero respira, se manifiesta en los colores sepia del aire, en su densidad electromagnética, en el volumen rabioso de los techos grises cubiertos de membranas asfálticas, chapas y aluminio. Todas las cuadras se parecen entre , están hechas a imagen y semejanza unas de otras, como si alguien hubiera encontrado la arquitectura exacta de la sumisión al tiempo, del temor a la belleza de la vida. Una arquitectura que representara la tristeza de la peor manera posible, que la condensara y la condenara a vivir ahí, confinada en los musgos verdosos de las grietas que forman en los revoques, en los rincones olvidados de estas fachadas destinadas invariablemente a afearse.

[Pablo Ramos]

viernes, 11 de diciembre de 2009

Me voy a Colombiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

martes, 8 de diciembre de 2009

En una esquina de su boca se dejó estrellar,
como la ola que se entrega a la roca,
perdida en el abismo de unas manos sin final,
tan grandes que abrazaban todo su planeta.

Ahora no estás aquí,
ahora no estoy aquí,
pero el silenció es la más elocuente forma de mentir.
Summertime

domingo, 6 de diciembre de 2009

las sombras empezaban a andar por las callejas con un olor desconocido
algo como tus pechos después de haber amado
eras oscura Ofelia para entonces y enormemente triste
una adivinación una catástrofe
un oleaje de olvido después de la ternura
una especie de culpa sin castigo
de furia en paz con su gran guerra

JuanGelman

miércoles, 2 de diciembre de 2009

a pesar que para resumir este año no usaria palabras especialmente lindas, tengo que aceptar que crecì abruptamente con todo lo que esto trae con sigo, que a pesar de los cachetasos que sigo dandome este año siempre tuve de donde regatear una sonrisa y eso donde voy a dejar de agredecer(selos).



Rompo este huevo
y nace la mujer y el hombre.
Y juntos vivirán y morirán.
Pero nacerán nuevamente.
Nacerán y volverán a morir
y otra vez nacerán.
Y nunca dejarán de nacer,
por que la muerte es mentira.



lunes, 30 de noviembre de 2009

Bailamos entre los escombros de una cita.
Dibujamos una taza de café en el desierto.
Vivimos de sumar y de restar:
lo que te da el amor, lo que te quita el miedo.
Al final nos entregan los huesos de un perfume.

Aún así persistimos.
En alguna montaña vive un pez resbaloso.
Entre números rotos se desliza una estrella.

Está dormida, sueña, sus párpados esconden un
aplauso cerrado, un puñal de hojalata, un
castillo de mimbre.
Seguro que en su sueño alguien está soplando un
almohadón de plumas y ella viaja y visita.

Jorge Bocarassa

domingo, 29 de noviembre de 2009

[... Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
de todas partes venían a impregnarse de su aliento
de sus claras miradas
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.

Son peligrosos - imprimían las grandes
rotativas
Son peligrosos - decían los presidentes
en sus discursos
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra...]

Gioconda Belli

jueves, 26 de noviembre de 2009

domingo, 22 de noviembre de 2009

 esta ciudad que muerde y devora el verde
Suburbia y sus horizontes, edificios mastodontes
devoran los prados, los parques, los montes

miércoles, 18 de noviembre de 2009


1090 people are playing Bejeweled right now.

viernes, 13 de noviembre de 2009

P a s o a p a s o

Preocupado por lo verdadero, todo fue falso.



Ella dormita un sueño débil e intermitente perturbado por los ruidos externos. Un sueño que la boceta anidándose en la dulcemente calada curva de su cintura, enguantándole las manos crispadas, relamiendo sus contraídos pies.

Despierta, suave, y una franja brumosa de luz se cuela entre el frondoso pringue de lagañas que delinea sus parpados. Bajo los cuales cuelgan inertes como pesadas bolsas, dos ojeras hormigueadas por venillas azules. A pesar de no hacer frío, yace acurrucada bajo una manta tosca de límites deshilachados, temblequeando contra el tapizado de alfombrilla barata de un ajado sillón individual. Al cual el constante recambio de usuarios desfiguró hasta formar pequeñas dunas de pelusa gris raspando su perfil, en las cuales se repite un patrón geométrico de constantemente simétricos triángulos amarillos. Bajo la manta conserva aun bien amarrados los zapatos tres talles menores que los adecuados asfixiándole de formalidad los sudados pies. Atesora todavía impresas en su camisa como único recuerdo fehaciente las manchas heterogéneas, violáceas de una noche que se escurre en lagrimones de vino espeso.

A pesar de los reiterados esfuerzos para incorporarse, una imponente fuerza gravitatoria succiona su débil figura de cimientos enrojecidos, hacia el centro del asiento. Lugar donde parece desencadenarse todo; el tangible cansancio kilométrico que la mantiene cautiva, el sudor helado que cosquillea goteando sobre su grisada piel, la fina capa de polvillo terroso que barniza la habitación.

Desde el centro del sillón individual, que emana un calor maternal, emerge una vos afinadamente dulce que la acuna susurrando en un aliento húmedo. La sumerge en ese calido vientre de irregulares pétalos de espuma donde ondula entre magros peces dorados de labios carnosos y el repetido estampado de triángulos amarillos. La aterciopelada dermis del asiento la preserva, la resguarda, la seduce por unos segundos besándola mansamente.

Hace un nuevo esfuerzo por incorporarse, pero las altas paredes parecen estrecharse entre si, encogiéndola paulatinamente contra el butaca, penetrándola el sentimiento de ser un vidrio frágil. Resignada, sus parpados rendidos vuelven a dejarse caer extenuados sobre los enrojecidos ojos. Se ovilla en un rincón e intenta calcular el tiempo que ha pasado exactamente desde que la fiebre la tumbó allí, pero le es imposible; las piernas le cosquillean ansiosas y sudor helado la empapa brotando de las palmas de sus manos. Cierra los ojos unos segundos y cuando los abre nuevamente un fausto pez la acaricia con su espalda viscosa. En la pared colindante el deslucido empapelado de inmensas flores fluye disolviéndose en muecas desesperadas, en un relampagueo manchoso que se repite constante, desfigurándose, como los rubios triángulos. Los muros resbalan artríticos, tomando un tinte verdoso, consumiéndose cobardemente, derritiéndose putrefactos al contacto con la densa atmosfera. Mientras el mullido sillón, muda su vellosa piel por una dura costra de corteza leñosa. Los vertebrados acuáticos esquivan torpemente el paisaje de mesas y jarrones, expandiendo sus branquias, ensanchándose los gruesos cuerpos escamosos, inflándose de aire viciado.

Ínfima en un rincón, ella naufraga desorientada, victima de su presencia, borracha de burbujeante delirio que hierve lentamente, dilatando sus arterias. Llenándola de retratos interiores, hastiándola de paisajes no vividos, envolviéndola en un tibio y velloso abraso gris.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Me voy a Ska-p la puta mà! ♥




When the dog bites
When the bee stings
When I'm feeling sad
I just simply remember my favorite things
And then I don't feel so bad


Ya quisieran aunque sea un cuartito de las mejores amigas que tengo yo, ilusos.

jueves, 5 de noviembre de 2009

La hojarasca

" Allí vinieron, confundidos con la hojarasca humana, arrastrados por su impetuosa fuerza, los desperdicios de los almacenes, de los hospitales, de los salones de diversión, de las plantas eléctricas; desperdicios de mujeres solas y de hombres que amarraban la mula en un horcón del hotel, trayendo como un único equipaje, un baúl de madera o un atadillo de ropa, y a los pocos meses tenían casa propia, dos concubinas y el título militar que les quedaron debiendo por haber llegado tarde a la guerra.
(...)
Hay un minuto en que se agota la siesta. Hasta la secreta, recóndita, minúscula actividad de los insectos cesa en ese instante preciso; el curso de la naturaleza se detiene; la creación se tambalea al borde del caos y las mujeres se incorporan, babeando, con la flor de la almohada bordada en la mejilla, sofocadas por la temperatura y el rencor.
"

García Marquez

sábado, 31 de octubre de 2009

Yo respiro la selva, no lo ves pero yo la respiro,
y voy sujeto al humo de su cuerpo.
El vapor de sus nombres sube por las cañerías de
esta ciudad vieja.
Y respiro su sangre.
Y yo aspiro la selva, y es de un trago, con borbotones,
pelos de animal y cáscaras de fruta descompuesta.
Cosas que fueron otras se deshacen en el plateado de la
noche.
Son estrellas podridas que acunan con aullidos, con un
filo vidrioso y una piedra que duele a cualquier tacto.
Vivo en esa caverna sin paredes.
En sus inscripciones lo enmarañado tiene rostro, los
perfumes gozan su fugacidad eterna.
Aún en mi noche de cemento yo respiro la selva.
Junto a mi almohada pasa un agua inquietante, turbia.

Jorge Boccanera

martes, 27 de octubre de 2009

Ama, ama, ama y ensancha el alma

A veces uno para y mira la gente que tiene alrededor, y se siente tan afortunado que se ensancha el alma un poco màs, casi que no cabe en el cuerpo.

jueves, 22 de octubre de 2009

1984

¿cómo afirma un hombre su poder sobre otro?
Winston pensó un poco y respondió: - Haciéndole sufrir.
- Exactamente. Haciéndole sufrir. No basta con la obediencia. Si no sufre, ¿cómo vas a estar seguro de que obedece tu voluntad y no la suya propia? El poder radica en infligir dolor y humillación. El poder está en la facultad de hacer pedazos los espíritus y volverlos a construir dándoles nuevas formas elegidas por ti. ¿Empiezas a ver qué clase de mundo estamos creando? Es lo contrario, exactamente lo contrario de esas estúpidas utopías hedonistas que imaginaron los antiguos reformadores. Un mundo de miedo, de ración y de tormento, un mundo de pisotear y ser pisoteado, un mundo que se hará cada día más despiadado. El progreso de nuestro mundo será la consecución de más dolor. Las
antiguas civilizaciones sostenían basarse en el amor o en la justicia. La nuestra se funda en el odio. En nuestro mundo no habrá más emociones que el miedo, la rabia, el triunfo y el autorebajamiento. Todo lo demás lo destruiremos, todo. Ya estamos suprimiendo los hábitos mentales que han sobrevivido de antes de la Revolución. Hemos cortado los vínculos que unían al hijo con el padre, un hombre con otro y al hombre con la mujer.
Nadie se fía ya de su esposa, de su hijo ni de un amigo. Pero en el futuro no habrá ya esposas ni amigos. Los niños se les quitarán a las madres al nacer, como se les quitan los huevos a la gallina cuando los pone. El instinto sexual será arrancado donde persista. La procreación consistirá en una formalidad anual como la renovación de la cartilla de racionamiento. Suprimiremos el orgasmo. Nuestros neurólogos trabajan en ello. No habrá lealtad; no existirá más fidelidad que la que se debe al Partido, ni más amor que el amor al Gran Hermano. No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad.
Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro. figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente.

miércoles, 21 de octubre de 2009

A fin de que llueva para siempre
Tan bajo tan bajo que las alas no puedan entremezclarse


L
a entrada ciento noventa es un derrame de liquido amniótico, un llanto desesperado, un auxilio mudo, una sarta de incoherencias, una idea mal ilvanada al azar, un paisaje onírico con un lago inmenso que varía su pigmentaciòn según el día , una sarta de palabras incomprensibles grandilocuentes pedantes, una historia que puja desesperada hasta arrancar de cuajo el marco de la puerta en un intento desesperado de libertad, unas notas que se repiten timidamente, un laberinto tapizado de caprichosa hiedra, una rabia ardiente que se expende desde la honda base del estomago burbujeante hasta la reseca garganta afónica y vomita aguadas palabras cóncavas y convexas.

sábado, 17 de octubre de 2009

De una carta tirada sobre la mesa sale una línea que corre por la plancha de pino y baja por una pata. Basta mirar bien para descubrir que la línea continúa por el piso de parqué, remonta el muro, entra en una lámina que reproduce un cuadro de Boucher, dibuja la espalda de una mujer reclinada en un diván y por fin escapa de la habitación por el techo y desciende en la cadena del pararrayos hasta la calle. Ahí es difícil seguirla a causa del tránsito, pero con atención se la verá subir por la rueda del autobús estacionado en la esquina y que lleva al puerto. Allí baja por la media de nilón cristal de la pasajera más rubia, entra en el territorio hostil de las aduanas, rampa y repta y zigzaguea hasta el muelle mayor y allí (pero es difícil verla, sólo las ratas la siguen para trepar a bordo) sube al barco de turbinas sonoras, corre por las planchas de la cubierta de primera clase, salva con dificultad la escotilla mayor y en una cabina, donde un hombre triste bebe coñac y escucha la sirena de partida, remonta por la costura del pantalón, por el chaleco de punto, se desliza hacia el codo y con un último esfuerzo se guarece en la palma de la mano derecha, que en ese instante empieza a cerrarse sobre la culata de una pistola.

Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas, 1962
Pero yo sé: detrás
de mi cuerpo otro cuerpo se agazapa,
y alrededor de mí muchas respiraciones
cruzan furtivamente
como los animales nocturnos en la selva.

Rosario Castellanos

jueves, 8 de octubre de 2009

La Disección

Pendiendo de un alambre raquítico danza en duermevela la anémica bombilla blanca en beodos bamboleos. Ilumina taciturna el abatido laboratorio. En las paredes las manchas rancias se dilatan expandiendo su contorno verdusco por entre las enmarcadas vírgenes iridiscentes* que puebla el arcaico empapelado, el corroído papel que retuerce de agonía en sus mohosos extremos. Bajo ella, Con la sutileza de un escultor, Con la pesadillesca tenacidad de un cirujano, Con la precisión matemática de un asesino, el tosco cuerpo nudoso, de contraído esqueleto ,desmenuza mínimos trofeos halados.

Las encrespadas manos comienzan la cruel disección, el tierno desmembramiento. En su éxtasis no percibe al dócil botín aun agonizante cuando separa lentamente el par de alas membranosas, bañadas de faustas escamas tornasoladas. Introduce sin perturbación alguna las ágiles tijeras de finas puntas, agudas simétricas lacerantes, en el alarvado cuerpo peludo. El ínfimo fósil rehúsa la tortura en una última convulsión exasperada. El ruin escalpelo penetra la ensortijada trompa despedazándolo insaciable, trunco únicamente al toparse con las antenas, tímidas hélices que caen inertes a los lados.

Relamiéndose, el cruelmente retorcido perfil, comienza la milimétrica punción. Engarza dulcemente la labrada crisálida acribillándola en cosquilleantes alfileres. La despolva, la sofoca encuadrándola entre espesos vidrios. La admira mientras sonríe el amargo escozor del brillo perdido, y la ubica en un hueco lúgubre que la acuna miserable escurriéndose en sollozos. Camuflándola en el cadavérico inventario, el opaco laberinto de difuntas esfinges encandilantes.


Ya me cansé de buscar no hay nada

martes, 6 de octubre de 2009


La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado

García Marquez

jueves, 1 de octubre de 2009



“La literatura está cargada de fatalidad y de tristeza. ¿Por qué? La vida no es siempre fea. Lo que pasa es que, en el fondo, la literatura es un conjuro contra la infelicidad y la desdicha. La gente quiere ser feliz. Pero la felicidad no hay que escribirla: hay que vivirla. O por lo menos intentar vivirla. En la literatura se pone el deseo, la nostalgia, la ausencia, lo que se ha perdido o no se quiere perder. Por eso es tan difícil escribir una buena historia feliz. La historia de amor más hermosa que se ha escrito es Romeo y Julieta. Pero es una catástrofe. Ella tiene catorce años y él dieciocho, y terminan suicidándose. Qué linda historia de amor. Uno confunde la felicidad con las felicidades, con ciertos momentos transitorios de dicha o alegría. La felicidad absoluta no existe, y se escribe, justamente, porque la felicidad no existe. Existen pequeños instantes de felicidad, o alegrías fugaces, que, si se consigue perfeccionarlos en la memoria, pueden ayudar a vivir durante muchísimos años. La literatura también es un intento de eternizar esos momentos”.
Abelardo Castillo

sábado, 26 de septiembre de 2009

La soledad es el hecho más profundo de la condición humana.

Octavio Paz

El ronroneo metálico de un carro bordea el camino

Las partículas de polvillo espesan la atmósfera

El atardecer pringoso se desliza sumiso por los transpirados ventanales

El viento extenuado rueda como árido aliento

Entre la rala vegetación de escuálidos arbustos que dormitan el lento andar

De una temblequeante silueta evaporada en el calor

El suelo se desmigaja en astillas bajo sus pies

curtidos, amoldados a la punzante grava rojiza

La saliva amarga se desliza mansamente por su garganta áspera

corroída por el humo del tabaco barato

Que reposa, deshaciéndose en cenizas

Desde su mano izquierda

La sedienta marioneta errante

Mengua su isocronito andar

sorteando el borde de las heridas

Mientras se difumina en la candente escenografía ,

oprimido bajo el peso de sus propios penares.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

sábado, 19 de septiembre de 2009

lunes, 14 de septiembre de 2009

De vez en cuando es bueno
ser consciente
de que hoy
de que ahora
estamos fabricando
las nostalgias
que descongelarán
algún futuro.

Benedetti

89

<< Benedetti significa "benditos" en italiano,
y lo unico que puedo decir es eso:
benditos los generosos como él >>

Eduardo Galeano


hace 89 años nacía este bendito hombre.

domingo, 13 de septiembre de 2009

La muerte me desgasta, incesante J. L. Borges



Los tupidos bajorrelieves del cuerpo ajeno

Las esculpidas hondonadas confundidas en la maleza

Las arterias hastiadas de clorofila

Erupcionan savia parda

El ocaso transpira lágrimas de sudor anaranjado

La quemante enredadera satura su inmaculada piel

apenas barnizada de rocío


Acogota las extremidades con una fruición nociva

Acelera su pulso de magma ardiente

Las acampanadas flores ígneas

Lo contornean

lo funden lentamente a la crujiente hojarasca

Arañándole la carne jugosa

Incrustándolo de negras semillas vellosas


La hiedra frenética va asfixiándolo

Con mullida sinuosidad

en deliciosos soplos de cordura

Lo caldea lo retuerce lo paladea

Impregnándolo de una muerte

dentada

espesa

inflamable.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Sólo le pido al mundo que me muestre
Qué droga usa para descansar
Cómo descansa con toda esta peste
Denominada la humanidad

Y si se duerme con tanta guerra
Y que si duerme con tanta mierda
Y que si duerme con bronca
Es porque con algo se droga
Con algo se droga, con algo será

I

Y me pregunto
como es que nuevamente
despiestro sobre un colchon de escombros?

lunes, 7 de septiembre de 2009

Intente ahogar mis dolores, pero ellos aprendieron a nadar.

Kahlo

viernes, 4 de septiembre de 2009


La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo; lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi se ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia se olvida que para llegar el Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta del zapato.

Cortazar

no me dejes caer
Cuando vivas dentro de una prostituta
y trabajes en el club de carretera, no!!
no llorara nadie por ti.

Cuando te desangres de haber abortado
porque tu dinero no fue suficiente, no!!
no llorara nadie por ti.

Cuando seas un mendigo apaleado
y te metan en un ataud sin nombre, no!!
no llorara nadie, no!

Cuando la pobreza te empuje a la huida
y los peces coman tu cuerpo sin vida, no!!
no llorara nadie por ti.

Cuando la ametralladora este a tu lado
junto a tu cadaver de nio soldado, no!!
no llorara nadie por ti.

No llorara nadie por ti.
no llorara nadie por ti.
no llorara nadie por ti.
no llorara nadie, no!

domingo, 23 de agosto de 2009

Recordar del latin re-cordis
volver a pasar por el corazón


Eduardo Galeano

sábado, 22 de agosto de 2009

SERPENTARIO

Dentro mío, reptando sagas a través de un laberinto óseo de paredes estrechas, cuarteadas por el frío, habita un ofidio majestuoso. Un fausto reptil de escamas estampadas de hojas marchitas que se camufla entre mis miserias. Una serpiente mountrosamente sublime, que parodia el pasado y estrangula el futuro en una caricia abrasadora.

Zigzaguea sobre su vientre albino con los maxilares inyectados de veneno. Se encarama con una ternura carnívora por las gruesas cortinas de músculos, mientras me acuna en su rastrera constricción. Me mece sobre su absoluta y maternal extremidad. Su lengua bífida cata mi sangre espesa, como tinta escarlata. Persigue apremia hostiga y engulle, con su hambre atroz, la parca felicidad, abreviatura de lo frágil. Mientras su cascabel cosquillea entre mis pulmones sofocados. El parásito de ojos ópalo, fraterno verdugo, reduce a humillados escombros mis cimientos. Esclaviza rebaja doblega somete mis sentidos a quemarropa. Susurrándome al oído un arrullo fúnebre, que rasga cauteloso las débiles suturas que sujetan mi penumbra.

sábado, 15 de agosto de 2009



LITERATURA Y FELICIDAD

por Abelardo Castillo (en : Ser escritor , Perfil Libros, 1997)

La literatura está cargada de fatalidad y de tristeza.

¿Por qué? La vida no es siempre fea. Lo que pasa es que, en el fondo, la literatura es un conjuro contra la infelicidad y la desdicha . La gente quiere ser feliz. Pero la felicidad no hay que escribirla, hay que vivirla. En la literatura se pone el deseo, la nostalgia, la ausencia, lo que se ha perdido o no se quiere perder. Por eso es tan difícil escribir una buena historia feliz(…)

Uno confunde la felicidad con las felicidades, con ciertos momentos transitorios de dicha o alegría. La felicidad absoluta no existe. Existen pequeños instantes de felicidad, o alegría fugaces, que, si se consigue perfeccionarlos en la memoria, pueden ayudar a vivir durante muchísimos años . La literatura también es un intento de eternizar esos momentos .

lunes, 10 de agosto de 2009

Cronopias ♥

Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: "Excursión a Quilmes", o: "Frank Sinatra".
Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: "No vayas a lastimarte" y también: "Cuidado con los escalones." Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.

Cortazar.

domingo, 2 de agosto de 2009

INVIERO INFIERNO

“ Siempre puede ocurrir algo peor. Vale la pena vivir sólo por eso. Para ver donde está el limite de la degradación, la infelicidad y el sufrimiento. Hasta donde somos capaces de humillar y hacer sufrir a los demás, o hasta donde la vida es capaz de vejarnos, envilecernos y hacernos padecer. Pero sobre todo hasta donde somos capaces de llegar, hacia abajo, sin ayuda de nadie, nosotros mismos.” Abelardo Castillo, El que tiene sed.

Miró por duodécima vez el reloj, estancado en el lugar común de los que intenta persuadir al imperturbable minutero de precipitar su tardía y persistente traslación. Instantáneamente su mirada volvió a posarse en el libro que dormitaba al costado de un vaso enano hinchado de ron. Por el retorcido destino el libro había reencarnado en él, luego de un largo periodo asentado al fondo de las piadosas cajas de las ferias de usados. La contratapa se regodeaba en halagos sobre el estilo finamente recargado, en la cual se embriaga el autor nacional de poca monta. Se distrajo unos segundos en el lánguido perfil de pegote amorfo que se aferraba reacio a la maltratada mesa del bar. Un bar cualunque que se desgravaba a escasos metros de la tiritante avenida. Un sitio colmado y hostil donde él la había citado. La había citado con la intención de poder hilvanar, luego de innumerables estrictos ensayos, el grotesco guión de su acto final. El alegato culmine que pondría sin dudas la turbulenta partida a su favor.

Un parroquiano desprevenido dejo entrar un tifón altanero de viento helado, el mismo que hacia convulsionar a los ululantes vidrios en las delgadas ventanas, decrépitos, temblequeantes. Y mientras espera puede imaginarla, en una ilusión macabra, en una puntada cruel del subconsciente incitada por la mortífera mezcla de ansiedad y alcohol. La ve exacta, desprendiéndose detalladamente de ese tapado añejo que la reduce a infortunada equilibrista bajo el yugo de kilos de piel sintética. La ve, sobre lánguidos tacos aguja que como famélicos pilares pugnan por mantenerla en pie. La ve, lo suficientemente arreglada como para evitar el roce instantáneo de sus pupilas en el monumental espejo de la entrada.

Pero no es más que una alusión abatida. Ella prefirió tomarse la licencia poética del retraso, algo que él debió haber previsto dentro del margen de error. Ella, prefirió ensanchar la espera, dilatar la expectativa al punto de contemplar a su llegada (si es que habría una) la desesperación, solidificándose, coagulándose, cobrando formas indecisas. Espesa como esa niebla inusual que se empeña en confundir los rostros, desprender los gestos, revolver las facciones, entremezclar las miradas. Como un manto brumoso que se empeña en despedazarla y reproducirla a su antojo en miles de destinatarios equívocos. Existencias inferiores, totalmente incapaces de incorporar esos gestos con la delicada finura con la que los cuadra el azar sobre su cándida tes. Todas esas reproducciones toscas, como fotografías desenfocadas, como un jardín violento rebosante de bocas de narices de labios corrompidos que intentan confundirlo.

Habían pasado horas desde la pactada para el encuentro. Habían pasado horas ya desde que había flaqueado en el casi humano recurso de diluir sus nervios a base de licor y sus descendencias. Había encontrado en ellos la veta actoral con la que la vida lo había escatimado, logrando con desmesurado esfuerzo, mantener impecable su porte de eminencia desvencijada .Más por resignación que por convicción había llegado a la conclusión que ese desproporcionado fragmento de destilada infusión seria, la única remota posibilidad de hilvanar hoy su nacarada presencia.

Si tan solo llegara, acortando la funesta agonía de la espera incierta. Si tan solo se desprendiera de entre la masa grisáceamente homogénea en la que se torna la urbe repleta a las seis de una menguante tarde de julio su pulcra figura de niña crecida. Aunque esto no fuera más que tentar a la muerte, o peor aun, verla relamerse del dolor dulce -casi tangible- de la cautela, de los gestos extremadamente delicados y la inusual finura con la que intenta anestesiar su lento desprendimiento de él. Tal la piel inútilmente venérea y translucida que descartan los reptiles. Pero no. Ella, irónica prefiere ver desgañitarse a gritos sus entrañas mermadas por el alcohol. Que como fruta madura de cáscara inmaculada, ruda tez, van pudriéndolo por dentro, descomponiéndolo en sangre dulce, exprimiéndolo en segundos.

Lo retornó a la realidad el ficticio amanecer, estúpidamente sincronizado, de los faroles de la ciudad que lo dejaron al resguardo de un haz de luz bajo consumo. El tiempo continuaba su danza perenne. La silla contraria permanecía vacía como un estático reproche, presenciando el fluctuante asenso y descenso del pesadillesco néctar etílico. Silla desposeída de la única presencia capaz de acallar ese frío perverso que osaba colarse por rendija alguna de su cuerpo. Su cuerpo, prensado bajo las capas de genero que lo convertían en un ilusorio titán, una sombra chinesca de perfil robusto y valentía descartable. Un monarca destituido empantanado en su vulgar ruina, aferrado retorcido encaramado arañante en torno al sediento vaso. Como si este sujetara, conservara, anidara en sus más hondas profundidades algún resabio de aroma femenino.

Entonces, en un apseso de sensatez, tomó conciencia de que carecía de ánimo alguno para abandonar el mugroso bar esa ya asentada noche. Y tal vez no podría acumular la fuerza suficiente para hacerlo en días, meses o en años. Como si un mero traspié cotidiano, un insignificante intento de ilustre disertación lo condenara a una insomne existencia sustentada a base de alcohol barato. Y mientras finalizaba su beoda tesis con otro trago más (esta vez prescindió de disolvente) tomó conciencia, de que ya era tarde para abandonar ese bar, que lo absorbía lentamente, atrayéndolo hacia su gélido núcleo. Era tarde para exponerse a que la calle lo colme con la resignación prefabricada de intentar buscarle un sentido a los mandatos cotidianos. Entendió al fin que ya era tarde, que nada sería capaz de removerlo del estanque putrefacto en el que se sumergía mansamente, mientras el líquido ronroneante se deslizaba por su garganta. Entendió que nadie, ni siquiera esa tardía figura sutilmente azucarada, de rasgos finos, que ahora se adentra por la puerta del maldito bar de mala muerte sería capaz de extirparlo de allí. De arrancarlo de esas lúdicas arenas movedizas que desmigajan su voluntad, sorbiéndolo hacia la perpetua penumbra, que ya era tarde para intentar negarse a ese helado y cruel vestíbulo del infierno que lo recibía a puertas abiertas.

jueves, 30 de julio de 2009

Espantapájaros


Abandoné las carambolas por el calambur, los madrigales por los mamboretás, los entreveros por los entretelones, los invertidos por los invertebrados. Dejé la sociabilidad a causa de los sociólogos, de los solistas, de-los sodomitas, de los solitarios. No quise saber nada con los prostáticos. Preferí el sublimado a lo sublime. Lo edificante a lo edificado. Mi repulsión hacia los parentescos me hizo eludir los padrinazgos, los padrenuestros. Conjuré las conjuraciones más concomitantes con las conjugaciones conyugales. Fui célibe, con el mismo amor propio con que hubiese sido paraguas. A pesar de mis predilecciones, tuve que distanciarme de los contrabandistas y de los contrabajos; pero intimé, en cambio, con la flagelación, con los flamencos.

Lo irreductible me sedujo un instante. Creí, con una buena fe de voluntario, en la mineralogía y en los minotauros. ¿Por qué razón los mitos no repoblarían la aridez de nuestras circunvoluciones? Durante varios siglos, la felicidad, la fecundidad, la filosofía, la fortuna, ¿no se hospedaron en una piedra?

¡Mi ineptitud llegó a confundir a un coronel con un termómetro!

Renuncié a las sociedades de beneficencia, a los ejercicios respiratorios, a la franela. Aprendí de memoria el horario de los trenes que no tomaría nunca. Poco a poco me sedujeron el recato y el bacalao. No consentí ninguna concomitancia con la concupiscencia, con la constipación. Fui metodista, malabarista, monogamista. Amé las contradicciones, las contrariedades, los contrasentidos... y caí en el gatismo, con una violencia de gatillo.

Oliverio Girondo

lunes, 6 de julio de 2009

La poesía se hace en el lecho como el amor
Sus sábanas deshechas son la aurora de las cosas
La poesía se hace en los bosques
Tiene todo el espacio que necesita

Andre Breton

Cumpleaños número 102

La cocina

La cocina desaparece detrás del pasillo, se derrite en vapores salados, se desgrana en espesos guisos que danzan gozosos dentro de ollas multitudinarias, se satura hasta chorrear humedad espesa, que empaña de sazón los vidrios. La cocina desfila altanera en ollas de barro que revolotean las alturas. Se embebe en la misma salsa picante que hace erupción dentro de las inmensas cazuelas. Del otro lado del pasillo se cuece un mundo fértil de sabrosa consistencia.

Yo estoy aquí, de este lado del pasillo, que como linde cruel anuncia coarta desmiembra sella delimita la mordaz prohibición.

Y las mujeres de tez curtida, rodeadas de caldos opacos; de estómagos lánguidos engañados a fuerza de guisados pantanosos, lo saben. Por eso la veta a este laboratorio de pobres manjares: por los gritos caldeados, por el calor abrasante fluyendo sobre mis cortos brazos. Por eso el pasillo ruin me relega a agria espectadora, por eso la negativa, por ese mundo fértil derritiéndose ardiente sobre mi, por el liquido untuoso carcomiendo la piel, lamiendo las facciones derretidas fundidas entre si, con el aceite burbujeante, con el calor, y con la prohibición .

Y las mujeres de rictus crudo y arrugas hondas lo saben, por eso estoy aquí arrinconada de este lado del pasillo, por que me vieron con sus ojos descreídos, y sus manos translucidas encorvadas por los años: vieron a ese torrente graso vertiéndose febril sobre mi cuerpo, vieron mi menuda silueta diluyéndose bajo óleo abrasador. Por eso estoy aquí, del otro lado del pasillo, del otro lado del aceite burbujeante, del otro lado del calor, del otro lado de la prohibición.